Nuestra Historia

El Ministerio Hispano: En los Estados Unidos y en la Arquidiócesis de Santa Fe

Los Principios

El ministerio en los Estados Unidos inició oficialmente en 1945 con el establecimiento de la Oficina Nacional para el Ministerio Hispano por los obispos estadounidenses.  Sin embargo, hasta la década de 1960 la presencia hispana en los Estados Unidos fue mínima fuera de la región oeste y suroeste del país donde vivían la mayoría de ellos, no porque llegaron a Estados Unidos, sino porque los Estados Unidos llegó a ellos.  Para ellos la historia de la reorganización de las fronteras entre México y los Estados Unidos con el «Tratado de Guadalupe Hidalgo» en 1848 y su desplazamiento a un nuevo país es un triste recuerdo y una dolorosa experiencia de discriminación, de asimilación forzada, de erradicación de idioma y tradiciones culturales y de pérdida de identidad, incluso en nombre de la iglesia.  Cuando la fe cristiana entró en lo que hoy es la región del sudoeste de los EE.UU. por los españoles en 1598, con la llegada del nuevo país, se acabó el clero de habla hispana, y la Iglesia del nuevo país comenzó a crear nuevas diócesis con clero nuevo, que habla un idioma diferente y trae diferentes tradiciones.

En cuanto a la región Este de los Estados Unidos, la primera misa regular en español comenzó en el área de Washington DC en 1962.  Los principios de los años setentas vieron un aumento dramático en el número de inmigrantes hispanos en los Estados Unidos. Esta nueva ola de inmigrantes generó atención nacional cuando los hispanos se hacían cada vez más numerosos.

Los Encuentros

En 1972, los obispos estadounidenses convocaron el primer Encuentro Nacional para el Ministerio Hispano, cuando los obispos comenzaron a responder a las necesidades y aspiraciones de los hispanos a nivel nacional.  Fue también en este momento en el que varios obispos de herencia hispana por primera vez fueron nombrados en los Estados Unidos, incluyendo nuestro propia ex arzobispo, Reverendísimo Roberto f. Sánchez.

En 1977, los obispos estadounidenses convocaron un segundo Encuentro Nacional para proporcionar al Ministerio Hispano con un sentido propio de identidad y una misión en el contexto del Concilio Vaticano II.

El Tercer Encuentro de 1985 identificó una serie de prioridades pastorales en los niveles nacionales y local, y ofreció una serie de recomendaciones para hacer el ministerio a los hispanos un ministerio integral y bien establecido en el país.  En Plan Nacional de Pastoral para el Ministerio Hispano fue aprobado por los obispos de Estados Unidos en 1987.

Los hispanos en los 90s

Ministerio Hispano en el decenio de 1990 se caracterizó por tres tendencias principales: el rápido crecimiento de la población hispana y sus retos sociales acompañantes, la multiplicación del número de parroquias con ministerio hispano y el creciente número de hispanos católicos en la vida de la Iglesia y la incertidumbre creada por las leyes de inmigración injustas y la falta de participación de los hispanos en el proceso de toma de decisiones de los gobiernos locales y en las instituciones.

Ministerio Hispano en el Siglo 21,

Las cifras son ineludibles; en 2004 los hispanos se habían convertido en la minoría más numerosa, con un 14,8% de la población y con un número estimado de 44,2 millones. En los próximos cincuenta años hispanos se espera que alcancen hasta un 25% de la población total de los Estados Unidos.  El gran número de inmigrantes indocumentados, la amenaza de terrorismo y la desinformación de los medios de comunicación han provocado un clima ante inmigrante en nuestra nación, que impulsado por la ambición de políticos sin escrúpulos que capitalizan este sentimiento en contra de los inmigrantes ha dificultado más la vida en los Estados Unidos para los inmigrantes y para los hispanos en general.

Los Retos a la Iglesia

El gran número de hispanos en Estados Unidos y el hecho de que un gran número de ellos proviene de países de habla hispana, donde la mayoría de ellos son católicos, genera un número de desafíos a nuestra iglesia y a nuestra Arquidiócesis:

  1. El ministerio hispano ya no es el ministerio de unos cuantos o de una oficina especial, sino de toda la iglesia.
  2. Documentos de la Iglesia nos llaman a servir a los inmigrantes en su propio idioma, puesto que la buena nueva debe ser proclamada y enseñada en el idioma del oyente.
  3. La formación de líderes de hispanos pastorales en la diócesis y parroquias es un pues estamos preparando los líderes del futuro.
  4. La antigua evangelización de asimilar a las culturas en un crisol de uniformidad, debe dar paso a la incorporación de los diversos grupos unidos en un cuerpo de fe, aprendiendo unos de otros y trabajando juntos para construir la Iglesia del futuro.